29 de septiembre de 2026 · 4 min
Para salir de CDMX hacia otra ciudad hay tres opciones realistas: autobús, auto rentado o chofer privado. Las tres funcionan; la que te conviene depende de tu grupo, tu presupuesto y qué tanto quieras improvisar en el camino.
Autobús. Las líneas de primera clase son cómodas, puntuales y económicas, y salen de las terminales de CDMX hacia casi cualquier destino del centro del país. La limitación es que van de terminal a terminal con horarios fijos: no puedes parar en un mirador, en un pueblo a medio camino o en una zona arqueológica fuera de la ruta, y del hotel a la terminal tienes que moverte por tu cuenta.
Auto rentado. Te da toda la libertad, pero implica manejar en el tráfico de la ciudad, pagar casetas, esquivar topes y encontrar estacionamiento en centros históricos de calles angostas. También revisa bien el seguro: en México necesitas un seguro de responsabilidad civil mexicano, y normalmente ni el seguro de tu país ni el de tu tarjeta de crédito lo cubren.
Chofer privado. Te recogemos en tu hotel, vamos directo al destino y paramos donde quieras. No te preocupas por rutas, casetas ni estacionamiento, y con un guía bilingüe el trayecto se vuelve parte del viaje. Cuesta más que el autobús, pero el precio es por auto y no por persona: en un grupo de tres o cuatro la diferencia se reduce bastante.
Nuestra recomendación: si viajas solo y vas de una ciudad a otra sin paradas, el autobús es difícil de superar. Si viajan varios, quieren combinar lugares en un mismo día (como Puebla y Cholula) o prefieren no manejar, un chofer privado vale la pena. En nuestros destinos puedes ver el tiempo de manejo y una ruta sugerida para cada uno.
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